En muchas organizaciones, el mismo rol se vive de maneras muy distintas según el equipo o el departamento. Esto genera comparaciones y malentendidos que desgastan. En esta entrada comparto una reflexión. También propongo una práctica útil. Esto es para ayudar en esos casos a alinear expectativas, clarificar responsabilidades y reforzar la confianza.

Durante mi experiencia laboral como coach de equipos, me he encontrado más de una vez con una situación que genera mucha confusión en las personas. En diferentes equipos de una misma organización, varias personas ocupaban el mismo rol. Tenían el mismo nombre en sus firmas de correo y el mismo puesto en el organigrama. Sin embargo, tenían responsabilidades ligeramente diferentes.

Es probable que te sientas identificado cuando leas esto ¿verdad?

Aunque es cierto que en función del producto/equipo/situación es viable que las responsabilidades cambien, ocurría que al final cada equipo había definido el rol de forma distinta. Lo hicieron según sus necesidades, su madurez y su historia. Pero cuando esos mundos se cruzan, las diferencias saltan a la vista y el malentendido está servido.

Y en medio de todo eso, las personas. Quienes ejercen el rol, intentando hacerlo lo mejor posible sin saber si están “cumpliendo lo esperado”. Y quienes colaboran con ellas, sin tener claro qué pueden pedirles o hasta dónde llega su responsabilidad.

De esa observación nació una práctica muy sencilla cuyo objetivo es poner claridad donde hay confusión. No se trata de buscar uniformidad. Cada equipo puede tener su propia manera de entender un rol. El objetivo es crear una conversación compartida sobre qué significa ese rol en este contexto, con este equipo y en este momento.

Porque cuando los límites y responsabilidades se construyen juntos, dejan de ser una fuente de conflicto y se convierten en una base de confianza.

La práctica: «Expectativas, Tareas y Habilidades» del rol

Busca la definición del rol que usa tu organización por ejemplo cuando abre un puesto de trabajo con ese rol y reúne a las personas implicadas.

Da un tiempo para que cada invitado escriba:

  • Sus expectativas
  • Las tareas que normalmente realiza
  • Las habilidades que considera que debe tener para realizar su trabajo

Cada uno de los tres puntos anteriores en post-its de colores diferentes. Tomaros un tiempo para clasificar expectativas que sean comunes, y qué tareas y habilidades serían necesarias en cada una de ellas.

Una vez analizado y separado, puedes tener en cuenta los siguientes pasos:

  1. Buscar expectativas en común, y compáralas con la definición original, es decir, la que se use desde RRHH cuando se busque cubrir ese rol con un nuevo puesto. Así podrás detectar si se desvía mucho la intención original de la de las personas que cubren ese rol.
  2. Pensar si se están haciendo muchas tareas distintas. Eso os ayudará a:
    • Ver si realmente existen diferentes necesidades o situaciones que cubre el mismo rol en equipos distintos y reflexionar por qué.
    • Ver si existen silos entre personas del mismo rol que podrían romperse en pro de compartir experiencias.
  3. Valorar todas las habilidades que pensáis que se necesitan, y trabajadlas en un taller posterior.

Beneficios esperados

  • Se reducen comparaciones improductivas entre equipos.
  • Las personas ganan claridad sobre su aportación y límites.
  • Se fomenta la corresponsabilidad y la transparencia.
  • Concluir que quizás a las tareas iguales las llamamos de forma diferente.

Cuando hablamos de roles, muchas veces buscamos uniformidad, pero lo que realmente necesitamos es claridad compartida. Cada contexto es único. Un título no debería dictar cómo trabajamos, sino servir como punto de partida para conversar sobre cómo generamos valor juntos.

Si esta reflexión te ha hecho pensar en alguna experiencia tuya, te invito a dejar un comentario. Comparte qué estrategia seguiste para seguir aprendiendo juntos.

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